Isabella trabajó en el área de marketing y publicidad durante 7 años. Sin embargo, siempre, desde que era chica, le apasionó la fotografía. “Lo hacía por hobby, ya había pensado hacerlo profesionalmente cuando llegara el momento apropiado y estaba segura de que me iba a ir muy bien si decidía poner mi negocio propio y trabajar en algo que siempre me había gustado”.

Hace 3 años llegó el momento. La decisión no fue difícil porque el trabajo anterior no llenaba sus expectativas. “Hoy soy fotógrafa profesional. Me especializo en hacer retratos, sesiones familiares o de niños y fotografías de moda y publicidad. Me siento realizada, soy mi propia jefa, organizo mi tiempo… La gratificación más grande es cuando los clientes me felicitan por mi trabajo, y la satisfacción de hacer lo que realmente me gusta, es una gran recompensa”.